{"id":7568,"date":"2022-12-28T11:09:25","date_gmt":"2022-12-28T10:09:25","guid":{"rendered":"http:\/\/donesesglesia.cat\/wp_cde\/?p=7568"},"modified":"2022-12-28T11:12:41","modified_gmt":"2022-12-28T10:12:41","slug":"el-no-del-papa-francisco-al-sacerdocio-de-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/donesesglesia.cat\/wp_cde\/el-no-del-papa-francisco-al-sacerdocio-de-las-mujeres\/","title":{"rendered":"El \u201cno\u201d del Papa Francisco al sacerdocio de las mujeres"},"content":{"rendered":"<h2>El \u201cno\u201d del Papa Francisco al sacerdocio de las mujeres: \u00bf\u201cresiduos\u201d del patriarcado?<\/h2>\n<h3>Leonardo Boff, 24 diciembre 2022<\/h3>\n<p>Article publicat originalment a\u00a0<a href=\"https:\/\/leonardoboff.org\/2022\/12\/22\/el-no-del-papa-francisco-al-sacerdocio-de-las-mujeres-residuos-del-patriarcado\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">leonardoboff.org<\/a><\/p>\n<p>\u00daltimamente el Papa Francisco ha sorprendido a los te\u00f3logos con una entrevista dada a la revista jesuita <strong>Am\u00e9rica<\/strong> del 22 de noviembre, diciendo un \u201cno\u201d al sacerdocio de las mujeres. Utiliz\u00f3 una argumentaci\u00f3n inusitada, tomada de un te\u00f3logo exjesuita Hans Urs von Balthazar, muy erudito, pero inmerso en una relaci\u00f3n singular con una m\u00e9dica y m\u00edstica suiza, Adrienne von Speyer.<\/p>\n<p>El Papa toma de \u00e9l una distinci\u00f3n que le ha permitido negar el sacerdocio a la mujer: el <em>principio-mariano<\/em> y el <em>principio-petrino<\/em>. Curiosa e inusitada esta distinci\u00f3n del Papa Francisco. Mar\u00eda ser\u00eda la esposa de la Iglesia, mientras que Pedro es su gu\u00eda.<\/p>\n<p>Observemos que definir a Mar\u00eda como esposa de la Iglesia es una met\u00e1fora y no una definici\u00f3n real como es afirmar \u201cla Iglesia es la comunidad de los fieles\u201d. \u00bfSer\u00e1 correcta y justa esta distinci\u00f3n metaf\u00f3rica rara en la tradici\u00f3n, retomada por un te\u00f3logo erudito, pero considerado como extravagante?*<\/p>\n<p>Vale la pena subrayar la l\u00f3gica siguiente: sin el Esp\u00edritu Santo no habr\u00eda Mar\u00eda. Sin Mar\u00eda no habr\u00eda Jes\u00fas. Sin Jes\u00fas no habr\u00eda Pedro, hecho el principal de los Ap\u00f3stoles. Sin Pedro no habr\u00eda sucesores, llamados Papas.<\/p>\n<p>Hemos apoyado casi todo lo que el Papa Francisco ha escrito y ense\u00f1ado. Pero en este punto me permito alejarme cr\u00edticamente pues este es tambi\u00e9n el oficio de la teolog\u00eda razonada. Me siento apoyado en la argumentaci\u00f3n de los mejores te\u00f3logos de la actualidad, solamente para citar al mayor de ellos, mi antiguo profesor en M\u00fanich, Karl Ranher (+1980). La opini\u00f3n de esos te\u00f3logos es pr\u00e1cticamente un\u00e1nime en que no hay ning\u00fan impedimento doctrinal al acceso de las mujeres al sacerdocio, como lo han hecho otras iglesias cristianas no cat\u00f3licas. Solamente una visi\u00f3n masculinista de la fe cristiana y cierta interpretaci\u00f3n de los evangelios, contaminada por la visi\u00f3n patriarcal, sostienen el \u201cno\u201d.<\/p>\n<p>La argumentaci\u00f3n a favor del sacerdocio para las mujeres es abundant\u00edsima y minuciosa, tema que present\u00e9 en mi libro <strong>Eclesiog\u00e9nesis<\/strong> de 1982\/2021.<\/p>\n<p>En ciertos puntos, la argumentaci\u00f3n papal no evita cierta contradicci\u00f3n, como por ejemplo: Mar\u00eda puede engendrar a Jes\u00fas, su hijo, pero no puede representarlo en la comunidad. Eso suena hasta ofensivo para la grandeza de Mar\u00eda, portadora permanente del Esp\u00edritu. Pedro que lleg\u00f3 a negar a Jes\u00fas y a quien este lleg\u00f3 a llamarlo \u201csatan\u00e1s\u201d por no admitir que padeciese y muriese, puede representar a Jes\u00fas. Aqu\u00ed hay una innegable desproporci\u00f3n, culturalmente explicable.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n tiene mayor excelencia? L\u00f3gicamente es Mar\u00eda, sobre la cual vino el Esp\u00edritu Santo y estableci\u00f3 su morada permanente en ella (\u201c<strong>episki\u00e1sei soi<\/strong>\u201d :Lc 1,35) hasta el punto de elevarla a la altura de lo Divino. Solamente de alguien elevado a la altura de lo Divino (Mar\u00eda) es v\u00e1lido afirmar: \u201cel Santo engendrado (por ti) ser\u00e1 llamado Hijo de Dios\u201d.<\/p>\n<p>Las funciones de Mar\u00eda y de Pedro son de naturaleza totalmente distinta. Pedro no es el padre de Jes\u00fas, mientras que Mar\u00eda es verdaderamente su madre biol\u00f3gica. Solamente alguien todav\u00eda reh\u00e9n del patriarcalismo secular, puede colocarlos al mismo nivel. No sin raz\u00f3n, la mujer nunca hasta hoy ha tenido su ciudadan\u00eda eclesial reconocida. El evangelio se encarn\u00f3 en la cultura de la \u00e9poca que entend\u00eda a la mujer como un <strong>\u201cmas<\/strong>\u201d, es decir, \u201cun ser humano todav\u00eda deficiente en camino de su humanidad\u201d. No dice otra cosa Santo Tom\u00e1s de Aquino (\u00bfrepetido despu\u00e9s por Freud?) y, en el fondo, es lo que pasa por la mente de las m\u00e1s altas autoridades eclesi\u00e1sticas, cardenales y papas. Las mujeres son menos, por el hecho de ser mujeres, aunque mujeres y hombres son igualmente imagen y semejanza de Dios (Gn 1,28). Y a\u00fan m\u00e1s: la mayor\u00eda de la Iglesia son mujeres, y adem\u00e1s las hermanas y madres de todos los dem\u00e1s hombres. Por lo tanto, tienen una preeminencia innegable.<\/p>\n<p>El \u00fanico que escap\u00f3 de esta visi\u00f3n reduccionista fue el Papa Benedicto XVI al decir en una entrevista de radio en 2005: \u201cCreo que las mismas mujeres con su impulso y su fuerza, su superioridad y con su potencial espiritual sabr\u00e1n crear su espacio. Nosotros debemos procurar ponernos a la escucha de Dios, para no ser nosotros quienes se lo impidamos (Benedicto XVI,5,VIII,2006)\u201d.<\/p>\n<p>Hay s\u00f3lidas razones para sustentar la conveniencia y hasta la necesidad de que las mujeres que quieran accedan al ministerio sacerdotal. Una eminente te\u00f3loga y feminista holandesa, A. van Eyde, dice: \u201cLa misma Iglesia quedar\u00eda herida en su cuerpo org\u00e1nico si no diese lugar a la mujer dentro de sus instituciones eclesiales\u201d (<em>Die Frau im Kirchenamt<\/em>, 1967, p. 360).<\/p>\n<p>La Iglesia jer\u00e1rquica no puede, dado el avance de la conciencia acerca de la igualdad de los g\u00e9neros, transformarse en un reducto de conservadurismo y de machismo. Hay aqu\u00ed una concepci\u00f3n est\u00e9ril y enquistada en el pasado de la positividad de la fe. Esta no es un recipiente de aguas muertas, sino una fuente de aguas vivas, capaz de vivificar nuevas iniciativas en raz\u00f3n del cambio de las mentalidades y de los tiempos. Ellas, en su fina sensibilidad, captan el sentido claro de los signos de los tiempos y lo expresan con un lenguaje m\u00e1s adecuado a nuestros d\u00edas. Veamos los argumentos principales.<\/p>\n<p>En primer lugar, fue una mujer la que dio testimonio del hecho mayor del cristianismo, la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, Mar\u00eda Magdalena, llamada por eso \u201cap\u00f3stola de los ap\u00f3stoles\u201d. Sin el evento de la resurrecci\u00f3n no habr\u00eda Iglesia.<\/p>\n<p>Eran ellas las que segu\u00edan a Jes\u00fas y le garantizaban la estructura material para su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ellas nunca traicionaron a Jes\u00fas, mientras que el principal de ellos, Pedro, lo traicion\u00f3 con ocasi\u00f3n de la pasi\u00f3n. Despu\u00e9s de su crucifixi\u00f3n, entristecidos, los ap\u00f3stoles lo abandonaron y estaban volviendo a sus casas, mientras ellas velaban al pie de la cruz, acompa\u00f1ando su agon\u00eda.<\/p>\n<p>Ellas fueron las que, dos d\u00edas despu\u00e9s de ser sepultado, cuidaron de concluir el ritual sagrado de la unci\u00f3n del cuerpo con aceites sagrados.<\/p>\n<p>Por lo tanto, ellas merecer\u00edan y merecen una centralidad inigualable en la comunidad cristiana. Y hasta hoy, el patriarcalismo cultural internalizado en la mente de los que tienen la direcci\u00f3n de la Iglesia, pero tambi\u00e9n en el mundo, las mantienen subalternas. En la Amazonia profunda y en otros lugares distantes, son ellas quienes llevan la fe, hacen todo lo que un cura hace, sin poder celebrar sin embargo la eucarist\u00eda, por no ser mujeres ordenadas en el sacramento del Orden.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay mujeres, l\u00edderes comunitarias, conscientes de la madurez de su fe, que asumen la totalidad de los sacramentos. No celebran la misa (que es un concepto lit\u00fargico y can\u00f3nico), sino la <em>Cena del Se\u00f1or<\/em> tal como est\u00e1 descrita en la Ep\u00edstola de San Pablo a los Corintios. No lo hacen con un esp\u00edritu de ruptura con la instituci\u00f3n, sino con un sentido de servicio a toda la comunidad, siempre en comuni\u00f3n teol\u00f3gica con toda la Iglesia. La comunidad, seg\u00fan el Concilio Vaticano II, tiene derecho a recibir la Sagrada Eucarist\u00eda que se le niega por el simple hecho de no haber un sacerdote ordenado y c\u00e9libe.<\/p>\n<p>Teol\u00f3gicamente es importante subrayar lo que en la pr\u00e1ctica se olvida totalmente, que s\u00f3lo hay un sacerdocio en la Iglesia, el de Cristo. Los que vienen bajo el nombre de \u201c<strong>sacerdote<\/strong>\u201d son s\u00f3lo figuraciones y representantes del \u00fanico sacerdocio de Cristo; es \u00c9l quien bautiza, es Cristo quien consagra, es \u00c9l quien confirma. \u00c9l que perdona El sacerdote act\u00faa s\u00f3lo \u201c<em>in persona Christi<\/em>\u201d \u201cen el lugar de Cristo\u201d. Es decir, hace visible lo invisible.<\/p>\n<p>Su funci\u00f3n no puede reducirse, como sostiene la argumentaci\u00f3n oficial, al poder de consagrar, (algo que s\u00f3lo ha predominado desde el segundo milenio), expresi\u00f3n del poder del clero que se ha apoderado de todas estas funciones. Tal concentraci\u00f3n de poder sagrado ha constituido el clericalismo tantas veces criticado duramente por el Papa Francisco. Sin embargo, en el caso del acceso de las mujeres al sacerdocio tambi\u00e9n \u00e9l ha ca\u00eddo en un cierto clericalismo, o mejor dicho, se ha visto obligado a mantener la praxis tradicional para no crear un verdadero cisma en la Iglesia por parte de los grupos apegados a la tradici\u00f3n y, sobre todo, a los privilegios agregados al clericalismo.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n del <strong>sacerdote ministerial<\/strong> no es acumular todos los servicios, sino coordinarlos para que todos sirvan a la comunidad. Como preside la comunidad, preside tambi\u00e9n la Eucarist\u00eda. Pero si la comunidad, sin culpa, se ve privada de ella, puede organizar por s\u00ed misma la celebraci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or. Todos estos servicios (que San Pablo llama \u201ccarismas\u201d y que son muchos) pueden muy bien ser ejercidos por mujeres, como se demuestra en las Iglesias no cat\u00f3lico-romanas y en las comunidades eclesiales de base.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que sea comprensible que las mujeres, conscientes de su madurez en la fe, en ausencia de un ministro ordenado, asuman ellas mismas tal ministerio, haci\u00e9ndolo con su estilo particular de mujeres. No tienen que pedir permiso a la autoridad eclesi\u00e1stica, porque \u00e9sta can\u00f3nicamente dir\u00e1 \u201cno\u201d. Pero lo hacen en perfecta comuni\u00f3n teol\u00f3gica con la totalidad de la Iglesia. Y por eso es plausible, justo y teol\u00f3gicamente fundado que presidan la Cena del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente, el <em>sacerdocio femenino<\/em> no puede ser una reproducci\u00f3n del sacerdocio masculino. Ser\u00eda una aberraci\u00f3n si as\u00ed fuera. Debe ser un sacerdocio singular, seg\u00fan el modo de ser de la mujer, con todo lo que denota su feminidad a nivel ontol\u00f3gico, psicol\u00f3gico, sociol\u00f3gico y biol\u00f3gico. No ser\u00e1 una sustituta del sacerdote, sino una verdadera representante sacramental del Cristo invisible que se hace visible a trav\u00e9s de ellas.<\/p>\n<p>Ser\u00eda natural y l\u00f3gico que el Papa reconociera oficialmente lo que ellas ya hacen en la pr\u00e1ctica y as\u00ed la Iglesia ser\u00eda verdaderamente de hermanos y hermanas, sin exclusiones ni jerarquizaciones ontol\u00f3gicas injustificadas.<\/p>\n<p>Sin temor a equivocarnos podemos decir: esta divisi\u00f3n entre ordenados y no ordenados (laicos y sacerdotes) no se encuentra en la tradici\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico, que quer\u00eda una comunidad de iguales y todo poder como mero servicio a la comunidad y no como promotor de privilegios, t\u00edtulos y ventajas sociales e incluso econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Tiempos vendr\u00e1n en que la Iglesia cat\u00f3lica romana acompasar\u00e1 su paso con el movimiento feminista mundial y con el propio mundo, rumbo a una integraci\u00f3n del \u201canimus\u201d y del \u201canima\u201d (de lo masculino y de lo femenino) para el enriquecimiento de lo humano y de la propia comunidad cristiana. Los tiempos est\u00e1n ya maduros para este salto cualitativo. Solo falta el valor de dar este paso necesario e inevitable.<\/p>\n<p>* Hans Urs von Balthazar en el tiempo en que yo estaba sometido a \u201csilencio obsequioso\u201d p\u00fablicamente en Roma, me denunci\u00f3 como alguien que negaba la divinidad de Cristo, cosa que jam\u00e1s hice. Un te\u00f3logo- periodista le respondi\u00f3 en la primera p\u00e1gina de un peri\u00f3dico de Roma con estas palabras: \u201dCobarde, acusas calumniosamente a alguien que no puede defenderse por estar sometido a silencio obsequioso\u201d. Su obra principal es La gloria del Se\u00f1or (en siete vol\u00famenes sobre la fe como est\u00e9tica y contemplaci\u00f3n). Fue nombrado cardenal por el Papa Juan Pablo II, pero muri\u00f3 antes de recibir el nombramiento, cuando se dirig\u00eda a Roma.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u201cno\u201d del Papa Francisco al sacerdocio de las mujeres: \u00bf\u201cresiduos\u201d del patriarcado? 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